En algunas partes del mundo, en el mes de septiembre, se celebra el Día Internacional del farmaceuta, profesión esencial para la preservación de la salud del hombre y la mujer.

Estudios revelan que fueron los árabes los primeros en diferenciar a los médicos de los farmaceutas, hasta entonces, una misma persona se encargaba de cumplir con esa tarea; la de preparar los medicamentos y sanar.

Investigaciones señalan que, en el año 1240, Federico II de Alemania sella un documento, según el cual, se separan oficialmente estas profesiones, por lo menos en Europa.

Con el avance de la ciencia en la época del Renacimiento, la química tuvo un impulso muy importante, y buena parte de sus esfuerzos se centraron en el desarrollo de medicamentos para mejorar la salud.

Surgen los boticarios y, en el período Barroco, se evidenció con más fuerza el enfrentamiento entre farmaceutas y médicos, éstos últimos no aceptaban la participación de farmaceutas en los asuntos de la salud.

Pasaron siglos antes que se entendiera la relación de interdependencia de ambas profesiones, y no fue sino hasta el siglo XIX, con la llegada de la Revolución Industrial, cuando la farmacia fue considerada una profesión, una ciencia y una industria.

El desarrollo de la ciencia y la posibilidad de producir de forma masiva los medicamentos, cambió radicalmente la historia y, obligó, un cambio en el concepto de la salud, tanto en los médicos, cuya profesión evolucionó de manera vertiginosa, como en la posibilidad de venta y acceso a los medicamentos de pacientes de todas las clases sociales.

La farmacia de hoy.

La farmacia contemporánea tiene varias acepciones, dependiendo del punto de vista como se aborde:

  • Ciencia y técnica de conocer las sustancias de acción terapéutica, de obtenerlas y combinarlas para preparar medicamentos.
  • Establecimiento en el que se preparan y venden medicamentos.

Hoy los grandes laboratorios tienen a disposición la tecnología más avanzada para la preparación de medicamentos que apoyen el proceso de curación en caso de cualquier enfermedad.

Estos medicamentos son sometidos a exigentes regulaciones para evitar efectos contrarios a los propuestos en su prospecto, garantizando así la salud de quien los consuma.

La industria farmacéutica se constituye hoy en uno de los negocios de mayor impacto en la economía global, por la importancia de los productos que fomenta y ofrece, así como por la cantidad de empleos que oferta directa e indirectamente.

Las droguerías.

Las droguerías pasan a ser parte fundamental de la cadena de comercialización de medicamentos en el mundo. Su actividad se centra en la venta y distribución de medicamentos al mayor, siendo sus principales clientes: farmacias, centros hospitalarios y de salud públicos y privados, así como gobiernos en todos sus niveles.

Cada día en nuestro país, las droguerías reciben, clasifican y acondicionan más de 6.000 ítems en medicamentos producidos en los laboratorios para luego, llevarlos hasta las farmacias, dejándolas al alcance de los consumidores.

Droguería Farmacéutica de Venezuela, DFV, cumple con todas las regulaciones nacionales e internacionales para ejercer la comercialización masiva de medicamentos. Cada uno de los productos ofertados en nuestra lista poseen las certificaciones internacionales, nacionales, así como la perisología respectiva para su venta y distribución en todo el territorio nacional.

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